Socialización en CONEJOS



Si tienes un conejito, seguro que más de una vez se te ha pasado por la cabeza la idea de adoptar otro. Y déjame decirte que debes estar tranquil@, porque es una ocurrencia completamente normal, y estás apostando por el bienestar de tu mascota, casi sin darte cuenta. En este post hablaremos de los beneficios que tiene tener conejitos en pareja o en grupo, en vez de solos, y qué proceso debemos seguir para que la relación entre ellos sea buena, sea cual sea su edad, sexo o carácter.


¿Viven mejor solos o acompañados?

Ésta es una de las dudas que nos ronda la cabeza cuando empezamos a valorar la posibilidad de adoptar otro conejo. ¿Mi conejito está feliz solo, o debo darle un compañero? ¿Se siente solo y/o triste cuando no estoy en casa? ¿Puede enfermar de tristeza? Para poder responder estas preguntas, simplemente debemos observar cómo viven los conejos silvestres en la naturaleza. Son animales gregarios, lo cual quiere decir que, de forma natural e instintiva, tienden a vivir en comunidad y en compañía de otros de su especie. Por lo tanto, en la naturaleza vamos a verlos habitualmente en grupo. Verlos solos y aislados del grupo no es lo común, y si se diera la situación, seguramente sería porque está enfermo y lo están excluyendo por esa razón.



Sumado al hecho de que son animales de comunidad, se une nuestra ajetreada vida y nuestro escaso tiempo libre. Tenemos que ser realistas, y es que la mayoría de las personas en el siglo XXI tenemos una vida más allá de nuestro hogar. Todos tenemos un trabajo, colegio, instituto, universidad, gimnasio, ocio,... Y aunque adoramos a nuestros enanos, normalmente somos incapaces de estar en casa el tiempo suficiente para darles la compañía que merecen y necesitan.


Es por ello por lo que brindarles un compañero, habitualmente será la mejor opción, siempre y cuando la persona pueda permitírselo y asumir las posibles complicaciones del proceso.


Antes de juntarlos

Debemos valorar que traer un nuevo conejito a la familia va a suponer:

  • Mayor gasto de comida, sustrato y agua

  • Mayor gasto económico en veterinario

  • Espacio amplio suficiente para la convivencia de los dos

Además, a esto se le suma la posibilidad (remota, pero nunca imposible) de que nunca se terminen de llevar bien, incluso siguiendo los pasos y los consejos al 100% para una buena socialización. Debes tener un plan alternativo por si sucediera esto.


Si, tras valorar los pros y los contras, te animas a agrandar la familia, deberás preparar varias cosas antes de lanzarte a la aventura. Debemos:

  • Realizar un chequeo veterinario previo, para certificar que los dos conejitos están sanos antes de juntarlos.

  • Disponer de dos zonas en casa, para que cada uno viva en su propio espacio inicialmente. Esto además conlleva tener dos bebederos, dos comederos, dos esquineras, dos heneras, etc.

  • Disponer también de una zona neutra, donde se producirán los primeros encuentros entre ellos.

  • Esterilizarlos/castrarlos. No es 100% obligatorio, pero sí es cierto que facilita la convivencia porque se reduce en gran medida las actitudes agresivas y territoriales asociados al celo, además de tener infinitos beneficios para la salud del conejito y evitar embarazos no deseados. Si quieres juntar un macho y una hembra, pero no puedes asumir de golpe el gasto de castrarlos a ambos, por lo menos castra a uno de los dos, y más adelante al otro.

  • Tener mucha paciencia, puede al igual que puede ser un proceso fácil, también puede llevar a convertirse en un auténtico calvario si no se llevan bien desde el inicio.


EN BUSCA DE LA MEJOR COMBINACIÓN

Y ahora, viene uno de los mayores enigmas. ¿Qué compañero le doy a mi conejito? ¿Cómo aumento las probabilidades de que el nuevo conejito y él se lleven bien? A continuación, vamos a analizarlo:


¿Deben tener la misma edad?

Algunas personas dicen que no es recomendable juntar un conejito muy joven con uno muy mayor, porque el mayor se va a estresar por la energía del pequeño. Desde mi experiencia puedo decirles que la edad no es un factor determinante. Tambor tiene ocho años, y antes de llegar Gofio, que tiene un año, estaba súper apática y con pocas ganas de hacer cosas. Una vez llegó él, y finalizamos el proceso de socialización, se la ve mucho más activa, correteando y dando brinquitos. En definitiva, se la ve mucho más feliz, por lo que yo, en lo personal, creo que él le dio esa energía y motivación que necesitaba. Así que no te comas la cabeza con este tema. Simplemente intenta que los dos tengan mínimo 4 meses antes de juntarlos, para que no sean bebés, y puedan defenderse en caso de confrontación.


¿De qué sexo?

Siempre se ha comentado que la combinación macho - hembra es la mejor y que, por el contrario, los conejitos del mismo sexo tienden a llevarse mal. Yo no he podido comprobarlo directamente, ya que siempre he tenido en casa una hembra y un macho, motivo por el cual ni confirmo ni desmiento esto. Sin embargo, estoy segura de que muchas personas tienen en casa dos hembras que se llevan perfectamente, o una hembra y un macho que no se pueden ni ver.


Creo que el verdadero factor determinante que va a condicionar esto, es la esterilización, ya que va a calmar la territorialidad y las hormonas de ambos, y el tiempo / esfuerzo que le dediquemos nosotros al proceso de socialización.


A continuación les nuestro una tabla orientativa, en la que se muestran las posibles combinaciones entre machos y hembras:

Y, como les digo, es simplemente una tabla orientativa. No se cumple en el 100% de los casos, pero nos puede ayudar bastante en la decisión.


EMPEZAMOS EL PROCESO DE SOCIALIZACIÓN

¿Cómo junto a mis conejos?

A la hora de juntarlos, tenemos dos opciones:

  • De golpe, sin proceso previo. Algunas personas lo han hecho así, y les ha ido muy bien, pero yo no elegiría esta opción, porque al igual que puede salir muy bien, puede salir muy mal.

  • Progresivo, poco a poco, y siguiendo unos pasos para que la aparición del otro conejito no sea tan chocante para el antiguo, y reducir así las posibilidades de que haya enfrentamientos por territorialidad.

A continuación, veremos los pasos a seguir si nuestra elección es realizar la socialización de forma progresiva:


FASE 1. Se huelen sin verse, en recintos separados


Cada uno en su recinto, e intercambiaremos sus cosas: esquineras, comederos, juguetes, bebederos, etc. La idea es que empiecen a familiarizarse con el olor del otro, y no les resulte brusca la presencia a posteriori.


FASE 2. Se ven a través de vallas/rejas de los recintos


Dejamos que se huelan y se vean, pero con un elemento de seguridad entre ellos, que pueden ser unas vallas, las rejas de una jaula o los paneles C&C. Les recomiendo poner dos medidas de seguridad, una por cada conejito, porque al poner una sola valla, se pueden producir mordiscos.


FASE 3. Primer encuentro en zona neutra


Los juntamos, por primera vez, en una zona neutra (en la que no suelan estar, y no la consideren su territorio). Podemos elegir la cocina, el baño, el pasillo, la azotea, etc. Lo importante de esta zona, es que no sea ni demasiado grande como para que puedan ignorarse, ni demasiado pequeña como para que se encuentren incómodos y tengan encontronazos. En esta fase hay que estar muy pendientes, pues la más crítica de todas.


FASE 4. Convivencias puntuales en zona definitiva, con supervisión


Empezamos a juntarlos en el territorio del conejito antiguo, el cual será la zona definitiva de ambos. Deben ser convivencias puntuales, siempre supervisadas. Los juntamos un tiempo prudencial (30 min, por ejemplo), y los volvemos a separar. Así, varias veces al día.


FASE 5. Convivencia total en zona definitiva, sin supervisión


Una vez hemos realizado convivencias puntuales durante bastantes días, y no hemos visto comportamientos agresivos entre ellos, podemos juntarlos de forma definitiva.


El tiempo que dura cada fase dependerá de cómo vaya evolucionando la socialización. Si no vemos agresividad ni respuestas inadecuadas, podemos haber terminado todas las fases en una sola semana. Y si por el contrario, no se llevan del todo bien desde el principio, puede alargarse varios meses. Es cuestión de observar y elegir el mejor momento para pasar de fase. Si cuando avanzamos de fase, vemos que la cosa se tuerce, tenemos que retroceder a la fase anterior y volver a empezar.


Hay que estar muy pendientes en esos primeros momentos de la socialización, y estar concentrados en lo que estamos haciendo. No podemos estar con el móvil o estar pendientes de otras cosas, porque de un momento para otro la cosa se puede torcer, y una pelea entre dos conejitos, si se desmadra, puede resultar fatal para ambos.


¿CÓMO ESTÁ YENDO LA SOCIALIZACIÓN?

Malas señales

Deberíamos sospechar de que la cosa no está yendo del todo bien cuando:

  • Tengan las orejas hacia atrás, en modo defensivo

  • Emitan gruñidos

  • Peguen zapatazos contra el suelo

  • Se lancen arañazos

  • Se lancen a morder al otro

Normalmente, las señales van de menos a más. Antes de morder, suelen lanzar señales leves de incomodidad, así que hay que estar atentos para evitar peleas graves. Debemos tener en cuenta que los conejos son animales territoriales, y podemos ver pequeñas peleas puntuales por dominancia, pero no son relevantes ni debemos intervenir a no ser que veamos demasiada agresividad o que se alarga más de la cuenta.


Buenas señales

Podemos estar tranquilos si vemos que:

  • Se ignoran. Eso quiere decir que la presencia del otro no les incomoda

  • Se acicalan y comen delante del otro. Están tranquilos, si vieran al otro como una amenaza no tendrían este tipo de comportamientos

  • Se huelen, se lamen el uno al otro o se acuestan cerca

  • Se meten juntos dentro de las casetas para darse calor

  • Se montan. Aunque nos parezca raro, y más aun si están esterilizados, es un comportamiento natural en ellos. Lo toman como una especie de juego de dominancia, y no es algo negativo.

HERRAMIENTAS DE AYUDA

Si se pelean:

  • Spray con agua. Les despista y suelen parar a limpiarse

  • Escobillón. Si están en mitad de una pelea, lo metemos entre ellos para separarlos. Nunca meter la mano, porque podemos salir heridos nosotros

  • Silbato. Son sensibles a los sonidos, podemos distraerlos si van a empezar a pelearse

  • Casetas y/o túneles. Para esconderse en caso de que lo necesiten

  • Toallitas de bebé. Las pasamos por el pelaje, les despista el olor y son menos agresivos con el otro

Si no se pelean, y están tranquilos, no olvides premiarles la actitud con alguna chuche y caricias. El refuerzo positivo siempre es bienvenido.


Este proceso necesita de nuestra perseverancia y nuestra paciencia. No hay convivencias imposibles, solo procesos más complicados que otros, pero sea como sea, vale mucho la pena. Y ahora, es tu turno. ¿Te animas a darle un compañero a tu pequeño?


Cuéntanos tu experiencia y déjanos tus dudas en el foro o en nuestras redes sociales.

¡Un abrazote conejil!



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